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Limpieza de la campana extractora: todo lo que necesitas saber

La campana no solo quita el olor a fritanga. Filtra las partículas que suelta la cocción y que, si no se retienen, acaban en el aire que respiras en toda la casa. Y hay un motivo menos evidente para no dejarlo pasar: un filtro saturado de grasa, justo encima de los fuegos, es material combustible. Por esto cualquier persona debería limpiar con regularidad su campana, y si no sabes como tienes hacerlo no te preocupes, estamos aquí para explicartelo.

Limpieza del exterior de la campana extractora

La grasa que sube con el humo se adhiere a la carcasa y, una vez ahí, atrae polvo y suciedad. Cuanto más se deja, más difícil es de quitar.

Rutina normal: pasa un paño con detergente después de cocinar. Con eso evitas que se forme la capa pegajosa.

Grasa ya endurecida: aplica un desengrasante, déjalo actuar unos 10 minutos y retíralo con un paño de microfibra. No frotes en seco: la grasa endurecida raya la superficie si la arrastras.

Si tu campana es de acero inoxidable

El inox es más exigente porque marca huellas y manchas de agua en cuanto no se limpia bien.

  1. Usa un desengrasante específico para inox, no uno genérico.
  2. Pulverízalo sobre la superficie y frota con un paño suave y limpio.
  3. Frota siempre en el sentido del veteado del acero, nunca en círculos ni a contraveta. Es lo que marca la diferencia entre un acabado uniforme y uno con marcas.
  4. Retira los restos con agua limpia y seca a fondo. El inox mancha al secarse solo.

Campanas extractoras de acero inoxidable (inox)

El inox es más exigente porque marca huellas y manchas de agua en cuanto no se limpia bien.

Usa un desengrasante específico para inox, no uno genérico.
Pulverízalo sobre la superficie y frota con un paño suave y limpio.
Frota siempre en el sentido del veteado del acero, nunca en círculos ni a contraveta. Es lo que marca la diferencia entre un acabado uniforme y uno con marcas.
Retira los restos con agua limpia y seca a fondo. El inox mancha al secarse solo.

Limpieza de los filtros de la campana extractora

La campana también tiene filtros que capturan los olores y la grasa. Si los mantienes limpios, no solo duran más los filtros, sino también la propia campana. Pero ojo: no todos los filtros se pueden limpiar.

Filtros de carbón activo

Solo si tu campana es de recirculación.

Aquí está la diferencia clave que casi nadie explica bien: los filtros de carbón estándar no se limpian, se sustituyen. El carbón activo se satura y, una vez lleno, no hay lavado que lo recupere. Meterlo en el lavavajillas no lo regenera; lo estropea.

Existen versiones de carbón regenerable o de larga duración, que sí admiten limpieza —normalmente en el horno a temperatura baja, siguiendo las instrucciones— y que alargan bastante su vida útil. Salen más caras de entrada y más baratas a los tres años.

Cada cuánto sustituirlos: entre 6 y 12 meses según el uso. La señal inequívoca es que la cocina huele aunque la campana esté a máxima potencia y los filtros metálicos estén limpios.

Filtros metálicos

Son los que ves al mirar la campana desde abajo. Se pueden limpiar siempre, y ese es el objetivo: mientras los mantengas limpios, no hay que sustituirlos.

Cada cuánto. Como norma, cada 2 meses. Pero depende de cómo cocines: si fríes a menudo o usas mucho el wok, cada mes. Si cocinas sobre todo al vapor o al horno, puedes espaciarlo. La prueba fiable es táctil: si al pasar el dedo notas la rejilla pegajosa, ya tocaba.

Cómo limpiarlos.

En el lavavajillas: cómodo y suficiente en la mayoría de casos. Programa corto, sin otras cosas dentro.
A mano: en remojo con agua muy caliente y desengrasante, media hora, y luego cepillo suave.

¿Cuándo hay que sustituir, y no limpiar?

Un filtro saturado deja de hacer su trabajo aunque parezca entero. Las señales:

-Aspira menos de lo que aspiraba, a la misma potencia.
-Hace más ruido, porque el motor fuerza para vencer la obstrucción.
-Consume más, por lo mismo.
-La cocina huele después de cocinar.
-El filtro metálico está deformado, roto o con la malla aplastada: eso ya no se recupera limpiando.

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Limpieza del interior de la campana

Con los filtros metálicos ya desmontados, aprovecha para limpiar el interior de la campana, que es donde se acumula la grasa que los filtros no retuvieron.

  1. Retira los filtros metálicos.
  2. Aplica desengrasante en las superficies interiores y déjalo actuar.
  3. Retira con paño húmedo y seca.

Precaución: no pulverices hacia el motor ni hacia la zona de la turbina, y no mojes las conexiones eléctricas. Si vas a limpiar con la campana a la altura de la cara, desconéctala de la corriente antes. El desengrasante en el motor es una de las averías más caras y más evitables

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